ASI ES ESTO DEL ABARROTE

 

LA PLANEACIÓN ESTRATÉGICA SUSTITUYE A LA INTUICIÓN
Por Sergio Cárdenas Rivera

La improvisación tiene cada día menos cabida en el manejo de las empresas, sean éstas pequeños establecimiento o grandes compañías, y la profesionalización es requisito indispensable para ser competitivos y lograr resultados favorables.

Parte importante de esa profesionalización la constituyen la planeación estratégica, como acción global, y el manejo de inventarios, como una actividad específica.
"Planeación estratégica es predecir el futuro en vez de padecerlo", apunta Ariel Valero, especialista en el tema y director general de la empresa Education, Training & Consulting. Planeación estratégica -agrega- es establecer escenarios posibles, plan "A", plan "B" y planes de contingencia para reaccionar. No es lo mismo tardarse dos semanas o tres meses en reaccionar que hacerlo en unas horas o días.

Señala que la planeación permite la definición de objetivos estratégicos, la diferenciación y la especialización, la identificación del proveedor que ofrece menores costos, y con ello establecer un posicionamiento. Así se logra el conocimiento del mercado o del segmento al que atendemos, identificar sus necesidades concretas, y en función de eso, satisfacerlas.

Valero comenta que por su propio origen, las empresas familiares son las que requieren un mayor trabajo de planeación. "Las empresas familiares son eso: Grupos de gente que se han unido a través de los años, que han podido trabajar en equipo pero de manera informal, improvisada, tal vez atropellada y sin embargo han tenido buenos resultados, pero hay que preguntarnos si no sería menor el esfuerzo usando esquemas de trabajo que les permitieran la toma de decisiones casi en automático.

"Aun siendo una empresa familiar se puede actuar institucionalmente, formalizar nuestro actuar. Permite incluso la posibilidad de heredar el negocio, establecer una sucesión y que siga la misma línea; pero si no es así y se muere el abuelito o el papá, los hijos venden el negocio, lo destruyen o le cambian el enfoque. Sería más sano seguir con esa línea, y si a los hijos no les interesa ese negocio pueden abrir otro, pero el original tiene ya una ruta marcada", expresa.

Control de inventarios

Indica que con la perspectiva de la planeación estratégica aplicada a los inventarios, si conocemos el mercado, sabemos a quiénes atendemos y sus necesidades, podemos definir qué tipo de productos o materiales vale la pena tener en almacén y cuáles pueden ser de servicio, en cuáles el cliente nos pudiera esperar si no tenemos en existencia y en cuáles no; cuando no conocemos al cliente, queremos tener la tienda saturada de todo.

Ariel Valero precisa que un inventario sirve para poder enfrentar contingencias del mercado, mantener una operación constante del negocio a pesar de fallas en el suministro.

Indica que los inventarios son necesarios porque el mercado y su dinámica generan un cierto ambiente de incertidumbre "en donde el capricho de los clientes, la diversidad de los negocios y la competencia implican que reacciones pronto y no puedes depender de un tercero que te resuelva y tú puedas hacer lo mismo con tus clientes".

Un factor crítico importante es tener un inventario mínimo necesario y eso depende de cada negocio. El inventario va en función de la variabilidad de la demanda y del abasto. La sugerencia es siempre partir de un buen nivel de información. A mayor exactitud, a mayor confiabilidad y a mayor oportunidad de la información, se pueden tomar decisiones más oportunas, comenta.

Afirma que una empresa tiene un problema grave cuando mantiene un inventario excesivo porque no confía en los datos del almacén y así cubre esa ineficiencia en su control.

"Hay que echar mano de herramientas que permitan jugar con los números que ya tienes como historia con un control administrativo, para definir técnicas de reposición de inventarios, para saber qué cantidad tiene el lote, qué cantidad sería la ideal adquirir en función de la demanda, de la incertidumbre del mercado. De esa forma el negocio puede ir registrando y analizando, en vez de ir reaccionando".

Refiere que muchas personas de amplia experiencia en su ramo basan sus decisiones en la intuición; pero cuando una empresa tiene que optimizar su servicio al cliente, necesariamente tiene que contar con mejor información y para ello se requiere una planeación estratégica, "saber dónde estoy y a dónde voy".

Sin embargo, además de contar con toda la información necesaria y de usarla adecuadamente, es indispensable tener control y precisión en el inventario.

El especialista refiere que existen almacenistas que "a pesar de que tiene la bodega muy limpia, no sabe dónde están los productos; hay otros que los tienen ordenados, sin embargo el cardex, el registro contable, el reporte, no coinciden con lo que realmente hay, y la toma de decisiones se hace equivocadamente".

En este aspecto, menciona también las diferencias de apreciación en cuanto a la exactitud de un inventario. Mucha gente de la parte contable o administrativa -explica- cree que la exactitud financiera es la que mide el resultado del negocio, pero para alguien que opera los inventarios esta medición no es útil, porque él maneja productos, marcas.

"Si a mí me piden tres frascos de mermelada, los cobro, los facturo y a la hora de entregarlos resulta que sólo hay dos, ese es un mal manejo del inventario. Ese es un ejemplo que sucede frecuentemente en una tienda detallista, una mayorista y aún en las grandes empresas de manufactura. Es necesario mantener la congruencia de la información con la realidad operativa.

Explica que en las prácticas de clase mundial se considera que el nivel mínimo de exactitud de un inventario fluctúa entre 95 y 98 por ciento en términos generales, aunque en el análisis individual por producto o por presentación estos porcentajes varíen.

Formación de recursos humanos

El director general de Education, Training & Consulting asegura que en México en general está aumentando la conciencia de tener un mejor manejo de inventarios, sin embargo aún es incipiente. Hay más preocupación en las medianas y grandes empresas, porque están más conscientes de la importancia de la capacitación, de la formación de personal. En los negocios medianos y pequeños -añade-, es más fácil decir "no importa; borrón y cuenta nueva", pero esto puede salir muy caro. Si el negocio es rentable, no está perdiendo pero está dejando de ganar dinero".

Esta tendencia ha impulsado el surgimiento de numerosas empresas de capacitación y consultoría, pero advierte que ese crecimiento en la demanda ha llegado a prostituir la oferta de servicios "porque cualquier persona que ha trabajado en una empresa, en un almacén, se vuelve consultor o capacitador, lo cual eleva el riesgo de un mal desempeño". Señala que estas circunstancias originan que los clientes de las consultorías consideren que el costo de la capacitación es demasiado alto.

Para evitar esta situación, Ariel Valero recomienda analizar los antecedentes de un consultor antes de contratarlo.

Finalmente y luego de analizar la importancia de la planeación estratégica y el adecuado manejo de los inventarios, Ariel Valero no omite destacar la importancia en el servicio. Explica que se debe poner especial atención a este aspecto de la actividad comercial, porque el cliente siempre tiene diversas opciones para conseguir los productos que necesita, por lo que para retenerlo debe identificar nuestro negocio o empresa con un plus, un valor agregado. "En los negocios nos preocupamos por la lana y por la competencia, pero no nos preocupamos por el cliente", concluyó.


 

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