ASI ES ESTO DEL ABARROTE

 

INNOVACIÓN EN PAGOS DE SUELDOS Y COMISIONES
Por Esteban Fuentes S.

En el comercio del abarrote se puede y se debe establecer un modelo de pago a trabajadores mediante sueldos y prestaciones asegurados, pero también de compensaciones variables a base de comisión por eficiencia, que premien el esfuerzo y rendimiento del personal en las distintas áreas de este sector productivo, propuso Guillermo Hernando M., socio director de Alpe Consultores.

La tendencia en materia de sueldos, principalmente en el comercio, apunta a que debemos manejar dos grandes áreas: una, el sueldo y las prestaciones como parte garantizada por el simple hecho de trabajar en cualquier empresa; otra, para estimular a vendedores, compradores y trabajadores en general a ser más eficientes y competitivos. Debemos impulsar un cambio en este campo con respecto a las formas tradicionales de operación, dijo.

Comentó que los empresarios mexicanos habían estado acostumbrados a manejar grandes y distintas marcas, compañías y productos -eran polifacéticos, digamos-, ya que de esa manera obtenía grandes utilidades. Con la transformación del mercado a causa del contrabando, primero, y de la apertura legal de fronteras después, que propiciaron la entrada de una enorme cantidad de productos de todo el mundo, los industriales se enfrentaron a una nueva situación.

"Acostumbrados a un mercado cerrado, a fijar un precio, condiciones y calidad, en el momento en que se abrió la frontera tuvieron que cambiar en muchos aspectos, en calidad, condiciones, formas de vender, e incluso tuvieron que reducir sus utilidades", dijo, y prosiguió:

Muchas empresas no se dieron cuenta de que las cosas cambiaron. Que -por ejemplo- llegó Wal-Mart, con grandes volúmenes y criterios eminentemente financieros, como un negocio para producir dinero, rentabilidad por los metros de mercancía que exhibe, y empezó a tener éxito, a desarrollarse, y transformó el sector.

Los empresarios mexicanos tardaron en reaccionar ante todo lo que se veía venir porque no se dieron cuenta... Se fueron sus utilidades, sus estilos de venta, sus costos de operación. En ese momento tenían costos un poco altos, pues era tal la cantidad de dinero que podían pagar estructuras altas o caras. Pero en el momento en que se transformó todo el comercio de nuestro país, tuvo que cambiar también la estructura de las empresas; se tuvieron que hacer más sencillas y baratas, más eficientes.

El director de Alpe Consultores explicó que demoraron más en adaptarse las empresas de primera generación, mientras que las de segunda generación familiar tuvieron más visión, entendieron que el cambio se estaba dando, que era una realidad, y se transformaron. Soriana constituye uno de los casos más ilustrativos. Fundada en Torreón, hoy es la segunda de su tipo en el país y está por llegar a la Ciudad de México.
Todas las demás empresas -Gigante, Comercial Mexicana, etcétera- han tardado en reaccionar, insistió Guillermo Hernando, y recalcó que los cambios deben apuntar hacia la eficiencia y el menor costo.

Otro problema puede ilustrarse con lo que sucede en la banca. La cantidad de empleados que tenían era altísima, y con horarios y prerrogativas que le costaban demasiado a las empresas. ¿Qué ha sucedido? Se ha reducido el número de trabajadores, cambiaron los horarios y ahora son "terriblemente eficientes". Y cobran los servicios, pues en el pasado, con el ánimo de atraer clientela, no los cobraban y hasta los ofrecían. Era otra cosa.
El rubro de los abarrotes -abundó- tiene que transformarse para ser más eficiente y reducir costos. Y esa utilidad que se logra con la eficiencia tiene que dársela al cliente, a través de una mejor calidad y mejor precio, pues el cliente no es leal, sino que va al precio.

Añadió que el mejor ejemplo de esto lo constituye el refresco Big Cola, que resulta atractivo porque el precio, el sabor y las condiciones de calidad son suficientes para lo que la gente necesita. Indicó que otro camino para atender al cliente está en las llamadas marcas propias, mediante las cuales el comerciante se vuelve industrial o consigue una industria maquiladora de su producto.

Por lo que respecta al concepto de sueldo, el director de Alpe Consultores expresó que el cambio debe orientarse con base en la sistematización de las costumbres que se dan en formas de pago. Al sueldo debe de agregarse una compensación variable a base de comisiones, en el caso típico de "ventas", o de incentivos en el caso de la industria. En los niveles altos, superiores, dejaríamos el bono.

Si la empresa, en primer lugar, tiene éxito, si es rentable o logra dar lo mínimo que piden los accionistas, debe redistribuir a través de un bono a los niveles superiores. Y lo que vemos con mucha frecuencia, que en vez de ser un trabajador o empleado de la empresa, llámese vendedor, se acostumbra el modelo de "comisionista".
Y explicó:
Un comisionista viene a representar un mini empresario. Un empresario que, en base a su esfuerzo y sus compromisos con la empresa en que trabaja -normalmente hay cierta propensión a dejar la empresa- gana en función de lo que vende, del volumen, de los precios que le dan si corresponde al área de adquisiciones. El empresario, al tener un comisionista carece de compromiso formal laboral y esta persona (el comisionista) puede perfectamente tener un mayor rendimiento en función a su esfuerzo. Le están premiando su esfuerzo. Este comisionista en el comercio del abarrote se puede dar y se debe dar.

Existe otro tipo de vendedor, el que está atrás del mostrador. Normalmente le pagamos -o se le ofrece- un ingreso en función al esfuerzo que realice y si ponemos más o menos vendedores atrás del mostrador, en función de las cargas de trabajo. Lo más recomendable sería que este vendedor tuviera un incentivo en función al volumen de ventas, en función de su número de clientes, de la cantidad de dinero, sin distinguir a un vendedor en cuanto a su eficiencia.

Como el vendedor desempeña una función que atiende a la necesidad del cliente, éste ya es cautivo porque le está solicitando cualquier mercancía. Por ello se le debería premiar o pagar en función del servicio, la calidad y la prontitud.

Guillermo Hernando consideró que los vendedores son personas cuya primera característica es la independencia, la autonomía, y comentó que en las grandes empresas -Bimbo, Procter and Gamble, etc.-, un vendedor vende a través de un proceso perfectamente establecido, con rutinas perfectamente definidas. Los productos que venden son de una marca y una presencia tal, que lo que está haciendo la fuerza de venta es colocar la mercancía en el punto de venta, como se le exige en el proceso. Ese vendedor es perfectamente definible como una persona que va a colocar la mercancía y va a tomar un pedido, sin ser ofensivo.

En cambio -continuó- un vendedor de seguros o de una marca nueva, que se esté lanzando, al ir a vender a una tienda o un changarro un nuevo producto que no se conoce, ahí sin lugar a duda es una labor del vendedor. Hay una metodología, sin lugar a duda, pero es en función a la capacidad y calidad del vendedor. En este caso se le debe dar pago en reconocimiento a las mercancías colocadas.

Dijo además el experto en consultoría que, en muchas ocasiones, el vendedor-empresario ya tiene una cartera de clientes, un conocimiento del medio, clientes a los que les tiene confianza, y gracias a esa confianza y ese conocimiento puede abrir un mercado, le pueden dar oportunidad de colocar la mercancía en el changarro, todo lo cual puede ser tomado en cuenta para fines de comisión.

En entrevista con Así es esto del Abarrote, habló después de la importancia de unificar sueldos. Para ello, dijo, se han realizado encuestas en el Distrito Federal y Monterrey, mediante las cuales se determinan valores relativos para distintos tipos de trabajo en servicios, industrias o comercios, segmentos de mercado, etcétera, con objeto de establecer criterios justos de remuneración en mercados y puestos similares. Lo mismo se busca en áreas donde se requiere especialización laboral, como pueden ser las ventas en determinadas ramas industriales.

En la metodología para valuar puestos -explicó Guillermo Hernando- se utilizan factores tales como los conocimientos y habilidades que el puesto requiere, la habilidad en relaciones humanas que necesita el vendedor, pues esta habilidad no es la misma que demanda un señor que está en un escritorio, como un contador, un auxiliar de contabilidad o cualquier otra persona que no tiene trato con el público y no tiene que convencer a la gente de las virtudes que tiene su producto.

El vendedor es la base de cualquier empresa, el pivote donde se generan los negocios. Si el señor genera negocios, si vende, va a generar todo lo que va a seguir en la empresa. Habrá que producir, pero el que mueve y le da la inercia es el vendedor.

 

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